Carlos Cruz-Diez fue un venezolano, diseñador gráfico y artista plástico del arte cinético quien planteó la idea de concebir el color como una realidad autónoma que se desarrolla en el tiempo y en el espacio, sin ayuda de la forma o necesidad de soporte. Desde allí, definió ocho líneas de investigación: Couleur Additive, Physichromie, Induction, Chromatique, Chromo interférence, Transchromie, Chromo saturation, Chromoscope y Couleur à l’Espace
Al analizar los componentes de la experiencia artística al estar en contacto con sus obras, nos encontramos principalmente con tres:
Participación, flexibilidad e interacción
Al entrar en contacto con las obras de Carlos Cruz-Diez, se genera un proceso en el que el espectador, situado en un contexto específico, participa de diversas formas con sus obras, haciendo una inmersión social mediante la interacción con otros e interaccionando con la propia obra desde el movimiento. Quiere decir entonces que, al entrar en contacto, el espectador ya no es un contemplador pasivo, sino que se convierte en un generador de mensajes asumiendo un rol activo para así desarrollar el proceso crítico artístico. Además, las obras de Carlos Cruz-Diez impactan culturalmente ya que para las sociedades donde hizo vida, principalmente en Venezuela y Francia, se ha convertido en más que un referente, sino en una identidad artística y cultural.
Percepción espacial
Es la capacidad que tiene el ser humano de ser consciente de su relación con el entorno en el espacio que lo rodea y en ella están involucrada dos procesos principales: procesos exteroceptivos e interoceptivos; y al estar en contacto con las obras de Cruz-Diez, se genera una conciencia de la transformación del entorno y del propio cuerpo. Los procesos exteroceptivos son aquellos que construyen representaciones sobre el propio espacio a través de los sentidos (el entorno que nos rodea). Los procesos interoceptivos: Los procesos que construyen representaciones sobre el propio cuerpo, como la posición o la orientación (postura y lo relativo al propio cuerpo). Por ser una habilidad cognitiva, brinda la capacidad de percibir el entorno a partir de tamaños, formas, distancias, entre otros, permitiendo reproducir mentalmente los objetos, tanto en 2D como en 3D y aproximarse a la anticipación de los cambios que existan en el espacio.
Percepción, movimiento e interacción
Al estar en contacto con las obras de Cruz-Diez se genera un proceso resultante de la integración de la luz como medio de enlace, en donde está implicado el ritmo de la multiplicación de elementos representado en líneas y colores. Desde esta sinergia, se emplean capacidades cognitivas para captar, de forma inmediata, el cambio que surge visualmente a través del movimiento físico o corporal permitiendo identificar las variaciones que surgen ante el cambio, como velocidad y dirección de la percepción.
Son valiosos los procesos implicados en la experiencia artística de la obra de Carlos Cruz-Diaz, en donde el énfasis está puesto en la interacción, la percepción y el movimiento como elementos claves al igual que el color, definido con sus propias palabras como “… el mundo de lo afectivo, lo inestable, está lleno de sorpresas, de imponderables y de cambios constantes, como la vida. No hay colores feos ni bellos, todos son colores”.
Y tú, al observar obras de Carlos Cruz-Diez ¿Qué piensas?, ¿Qué sientes?, ¿Qué harás? ¡Déjanos tus comentarios!
