El Escenario como Territorio Neurovalidante: Una Entrevista con Mercedes López

En el marco del Mes de la Concientización del Autismo, desde FUNVEPSIARTE nos alejamos de las visiones patologizantes para celebrar el autismo como un neurotipo: una forma única y legítima de ser, pensar, expresarse y procesar el mundo.

La intersección entre las artes escénicas y la neurodiversidad nos ofrece un campo fértil para redefinir la estética desde la identidad. Para profundizar en este tema, tenemos el honor de conversar con la Especialista Mercedes López, cuya trayectoria une la excelencia académica en las artes con una práctica transformadora. En esta entrevista, exploramos cómo el teatro se convierte en un espacio seguro para dejar caer la «máscara social» y dar paso al orgullo identitario.

Foto: José Artigas

La Entrevista: Estética, Neurodiversidad y Escena

1. En el enfoque neurovalidante, el autismo es algo que se «es». Desde su práctica en la teatroterapia, ¿cómo influye esta identidad autista en la estética de una obra? ¿Considera que existe una «estética autista» propia en el escenario?

Mercedes López: Ser autista determina todas las dimensiones de nuestra vida, entre ellas la forma como nos involucramos dentro de procesos creativos. En mi caso, el hecho de que las artes escénicas sean parte de mis intereses profundos, ha hecho que me dedique de forma apasionada a este oficio durante décadas. Sumado a esto, mi necesidad de estructura, rutinas y anticipación me han hecho encontrar dentro del trabajo de grupo un espacio seguro para potenciar estás habilidades, propias del estilo cognitivo monotrópico, característico del autismo.

En Soma Teatro (colectivo con el trabajo desde hace más de 20 años) mantenemos la obras en repertorio durante muchos años, tanto para sala, como para la calle. Esta repetición da espacio para el juego de una forma segura y nos permite trabajar en detalles. Además de potenciar habilidades autistas, esta manera de trabajar me ha ayudado a ser más flexible ante los cambios, no solo porque las técnicas físicas que practicamos nos invitan a comprender el movimiento, también porque el azar forma parte de nuestro hacer, más cuando trabajamos en espacios abiertos. Por otra parte, cada montaje es una oportunidad para sumergirse en un nuevo interés.

He descrito la relación entre mi neurotipo autista y mi trabajo como artista. Ahora bien, no se si pueda hablar de una estética autista, en vista que esta será tan variada como variados son los intereses profundos. Sería como hablar de una estética neurotípica. Sin embargo, sí es indudable que nuestra obra va a estar determinada por nuestros hiperfocos, por nuestra necesidad de seguir patrones, por nuestros stim, por la forma como procesamos lo cognitivo y lo sensorial.

2. Si el autismo es una forma única de procesar el mundo, ¿de qué manera el teatro sirve como puente para comunicar esa experiencia interna que a veces las palabras no alcanzan a explicar?

M.L.: El teatro es un puente que nos permite comunicarnos, sin forzar el contacto visual, más allá del habla, a través de imágenes, movimientos, sonidos. Existen personas autistas no hablantes, pero que tienen mucho que decir. Las artes escénicas no solo nos brindan alternativas de comunicación, también nos permiten compartir la belleza que vemos en cada detalle, en la repetición de cada acción, sonido o patrón de movimiento en el espacio.

3. Considerando las diferentes respuestas sensoriales del neurotipo autista, ¿cómo se transforma la percepción de la armonía o el espacio escénico? ¿Cómo influye esta sensibilidad en su trabajo con texturas, luces o sonidos?

M.L.: Dentro de nuestra obras el cuerpo dialoga con la música, sonidos, con imágenes que se proyectan, con las luces, con el polvo, con el maquillaje, con telas, objetos. Son varios sistemas de signos que se tejen entre sí. Creo que mi hiper respuesta sensorial me ha ayudado entender y valorar esta relación.

Foto: Heloisa Nuñez

4. El stimming es una herramienta de autorregulación. ¿Podríamos ver la expresión corporal y el movimiento en la teatroterapia como una extensión creativa y estética de esta necesidad neurológica?

M.L.: Efectivamente el stimming es esencial para nuestro bienestar físico y mental, además de ser una forma de comunicación. Sin embargo, durante décadas ha sido visto de forma peyorativa. Se le ha considerado como acciones poco funcionales. Muchas intervenciones han buscado suprimir las estereotipias. Aunque se ha entendido la importancia que estas tienen para nuestra regulación y expresión, gracias a las voces autistas. Lamentablemente siguen siendo juzgadas socialmente. Por el contrario, dentro de las artes escénicas no solo se permiten sino que son fundamentales dentro del proceso creativo.

En Soma Teatro construimos los personajes a partir de partituras físicas tomando códigos de técnicas como el yoga, la danza, Tribuana Tongkat (alineación y fluir con bastones) y otras. Luego iniciamos un estudio del gesto explorando diferentes cualidades con estos movimientos. Con esta forma de trabajar el stimming ha sido integrado dentro la práctica, lo que no solo proporciona regulación, sino que se ha convertido en la materia prima de una dramaturgia que se construye desde el cuerpo.

5. En el ámbito creativo, ¿cómo potencia la hiperfocalización el dominio de la técnica teatral o la creación de personajes y atmósferas detalladas?

M.L.: Algunos estudios basados en experiencias autistas describen que nos es más fácil entrar en el estado de flujo, me refiero a lo que Csikszentmihaly describió como ese:

estado en el cual las personas se hallan tan involucradas en la actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, están placentera que las personas la realizarán incluso aunque tenga un gran coste, por el puro motivo de hacerla (Csikszentmihaly, 2010).

En lo personal tengo esa experiencia cada vez que estoy en una sala de ensayos moviendo unos bastones o repitiendo los códigos de una técnica. Tenemos pautas muy claras para improvisar y es partir de este juego, de este estado de inmersión profunda, de hiperfocalización que vamos construyendo la corporalidad de los personajes y la dramaturgia escénica.

6. Dado que el autismo propone un estilo de interacción distinto, ¿cree que el código teatral es un terreno más inclusivo y natural para la interacción autista que la socialización convencional?

M.L.: Definitivamente. Además de comunicarnos más allá del habla como describí anteriormente podemos crear un espacio seguro para nuestra forma natural de socializar. Desde la narrativa patologizante se ha insistido en que tenemos problemas para socializar, sin embargo, más que un déficit, se trata de que tenemos nuestra forma de hacerlo. Una característica de nuestra socialización es que poco importa tener la misma edad, sino que es más determinante compartir los mismos intereses. Por esta razón puede que nos resulte mucho más fácil interactuar en un grupo teatral que dentro de la educación regular y espacios convencionales.

Dentro del teatro podemos girar, aletear, repetir movimientos y sonidos sin ser discriminados. Sumado a esto dentro de las artes creamos realidades simbólicas que siguen sus propias reglas. Puede que nos resulte más fácil comprender estas pautas que las normas sociales impuestas.

Uno de los principales problemas que vivimos las personas autistas es que nos pasamos la vida tratando de actuar de forma típica para evitar ser discriminadas. Es lo que en la comunidad conocemos como enmascaramiento. Esta estrategia de sobrevivencia social trae graves consecuencias para la salud mental que van desde la pérdida de autoestima hasta la despersonalización. El teatro es un espacio seguro para dejar caer la máscara social y explorar quienes somos en realidad.

7. ¿Cómo puede el teatro impulsado por personas autistas ayudar a la sociedad a transitar desde una visión de «trastorno» hacia una de orgullo identitario?

M.L.: La narrativa que ha patologizado al autismo tiene efectos negativos sobre nuestra autoestima. No es positivo crecer pensando que somos una versión defectuosa del cerebro “normal”. Por esta razón, urge una reivindicación simbólica dónde se valore nuestra forma de ser. Esto es algo que hemos venido impulsando desde la comunidad autista con un enfoque neurovalidante. En este camino el arte juega un papel fundamental, tanto para proponer nuevas narrativas como para sensibilizar sobre otras formas posibles de ser.

En mi experiencia he dado muchas charlas para sensibilizar sobre autismo, pero a veces siento que las palabras se las lleva el viento, pero he visto que cuando presentamos una obra, un cuento o canción el mensaje queda.

Foto: Iván Mc Gregor

8. ¿Cuáles son los desafíos actuales para las personas autistas desde una mirada de las artes, la estética y la creatividad en Venezuela?

M.L.: Uno de los principales desafíos que enfrentamos las personas autista es la falta de adecuaciones. Vivimos en entornos sumamente ruidosos. Existen pocas ordenanzas al respecto, no hay regulación de la música en el transporte público, ni en otros espacios, tampoco al respecto del uso de fuegos artificiales. Además estamos rodeados de contaminación visual, no solo en las ciudades, sino, incluso dentro de las aulas de clases. Estamos expuestas constantemente a una saturación de estímulos lo que afecta directamente nuestra salud mental.

Por otra parte, se subestiman nuestras adecuaciones. Además de esta parte sensorial, nuestra necesidad de estructura y de anticipación son raras veces tomadas en cuenta, así como adaptar los contenidos de aprendizaje a nuestros intereses profundos. Y si las adaptaciones son pocas en la educación primaria, en secundaria, en el ámbito universitario y laboral son prácticamente inexistentes.

Es alarmante los pocos profesionales en el área de comunicación aumentativa y alternativa. Muchos autistas son forzados a comunicarse hablando, limitando su desarrollo del lenguaje al no tener accesos a otros sistemas.

Vivimos en lo que Gustavo Fulco (2026) denomina el modelo fantasma de la discapacidad. Es decir se habla de inclusión, existen leyes maravillosas, pero no hay apoyos reales.

Ante este panorama, el arte, en mi caso, fue la manera de encontrar un espacio seguro. Al igual que yo son muchos los artistas autistas venezolanos que hemos encontrado a través de la música, la pintura, el cine, el movimiento la posibilidad de expresarnos y de ser.

Ahora bien, cabe destacar que no siempre en los espacios artísticos están presentes las adecuaciones que necesitamos. Es más, entrar en la industria cultural es desafiante para cualquier autista. En mi caso, desarrollar procesos vinculados con el bienestar fue más factible dentro de mi agrupación, que dentro de las dinámicas de las compañías teatrales o en el cine. Dentro de los espacios artísticos también urge brindar apoyos y adecuaciones para desarrollar al máximo nuestras habilidades sin sacrificar nuestra identidad.

Perfil de la Especialista

Mercedes López
@mercesoma

Es Licenciada en Artes Escénicas de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Especialista en Arte, Educación y Comunidad por la Universidad Nacional Experimental de las Artes (UNEARTE) y cuenta con diplomados en Autismo, Estimulación de Habilidades Comunicativas y Teatro Terapia. Desde hace veinte años forma parte de Soma Teatro como actriz, investigadora y creadora. Se ha desempeñado como Decana y docente en la UNEARTE. Ha participado en largometrajes, cortometrajes y en festivales nacionales e internacionales en Colombia, Ecuador, Chile y Perú. Su trayectoria ha sido reconocida con premios en artes escénicas, entre ellos el de Ciudadana Ilustre del Municipio Libertador en Mérida, así como con una distinción en Teatroterapia por sus contribuciones a la inclusión y la neurodiversidad en Venezuela, labor que articula con el acompañamiento pedagógico desde el juego, el yoga y las artes escénicas bajo un enfoque neurovalidante. A partir de su diagnóstico de autismo en la adultez, ha orientado parte de su trabajo al autivismo. Colabora con revistas como Autiblog y Contracorriente. Forma parte del Comité Científico del Congreso Internacional de Terapias Artísticas y Creativas organizado por la Fundación Venezolana de Psicología y Artes (FUNVEPSIARTE).

Referencias

Csikszentmihalyi, M. (2000). Más allá del aburrimiento y la ansiedad. Jossey-Bass 

Fulco, G. (2026). Modelo fantasma de la discapacidad. https://www.instagram.com/p/DWM4esgEWbe/?igsh=cGdvMGNpYjBneTEy

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